Por Los Lares De Mi Alma

Como ecos que no saben callar
fueron tus versos por los lares de mi alma,
en los ocres atardeceres,
en los campos dorados,
en el horizonte donde el sol esconde por fin
sus rostro amante.

No me olvido de tus cantos,
no me olvido de tus ojos,
de tus besos cálidos
de tus días rotos,
colados en los brotes de un poema,
el poema triste.

Aquellas noches ciegas
de infinitos delirios taciturnos,
tampoco olvido.

Olvidar entonces sería
enterrar el pasado
en profana sepultura,
lapidar la poesía
que guarda diluida en su esencia
tu mirada y la mía.

© Leslie Mansilla
Guatemala,C.A.
#SunsetPoet

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Cómo tener la certeza de un poema entre mis dedos,
si mis manos tiemblan en este invierno
que dejaste dentro de mi.
Esas voces
que como ninfas encantadas
resonaban para hacer de mis versos
una sonata licenciosa de exquisitos amores,
se han muerto de frío,
se han muerto de ti.

Leslie Mansilla
Guatemala, C.A. 2018
#SunsetPoet

Mi Osadía

Mirando a lo lejos un ave
surcar el horizonte,
me hice viento
para envolver sus alas
y tocar el cielo.
Me hice rayos de luz
en sus plumas;
iluminé el rostro
desfigurado de los valles,
los pinté de tornasoles
y entre surcos,
lancé gritos de libertad.
En los mares cristalinos
busqué el reflejo de mis ojos
en sus ojos;
busqué el miedo
la angustia
el llanto
y ya no estaban;
busqué rastros del pasado,
pedazos de ti,
de nuestra historia
y hallé hermosos corales,
con perlas escondidas.
Perlas que son tiempos,
momentos que no se olvidan,
trozos de amor perdidos
que hoy adornan la vida.
Alcé con fuerza el vuelo
de aquella ave,
para saber el límite
de mi valentía,
la fuerza de mis ganas,
de no volver nunca,
a quedar quieta
de no mover mis pasos a la muerte.

…, No había límite.

Fui entonces estrella,
fui luna
y fui noche.
Fui la madrugada
que raya el alba de un día más
sin miedo,
de un día más,
sin ti.

Leslie Mansilla
Guatemala, Centro América 2018
#SunsetPoet

Poema

Fue la mística luna de aquella noche,
la noche de tus ojos,
de tu boca.
Madre del llanto
y el delirio de tus besos
aquella noche,
la noche
de tus ojos,
de tu boca.

Y nacieron de mis manos aladas
caricias errantes,
musas de arena,
del mar salado, sin tiempo.
Y naciste de mis labios,
de mis versos,
de las apacibles costas,
en el atardecer de mis ojos.

©Leslie Mansilla
Guatemala, Centro América 2018
#SunsetPoet

Nos Perdimos

Tiramos los dados a suerte,
nos ganó el dolor,
con la cobardía de frente
bajamos las copas
y en nuestros ojos
el miedo ardiente,
quemando nuestras miradas,
arrancó lo que quedaba
de los dos.

No dudaste en escupir tu odio,
calcinando mis entrañas
que te amaron con la vida.

Con el alma entre los dedos,
desafiando la verdad al abismo,
lanzamos nuestro sueño
de abrazarnos para siempre,
dejamos en pedazos el amor.

Trizas de verguenza
fueron los días sin tenernos,
solos,
callados,
buscando la muerte
ansiando no extrañarnos,
volvimos una y otra vez al mismo lugar,
a la canción triste,
a la madrugada,
al gemir que en un orgasmo llora…

Las horas infinitas, infinitas…
Las notas de un violín que no calla,
embriaga cada noche nuestra ausencia,
rehusandose al olvido
que me arrastra al vacío que dejaste aquí,
aquí en mi pecho.

Debiste dejarme, debiste no tenerme…
debí abandonar tu fantasma,
asesinar nuestros días
ocultarte de mis versos,
estos versos necios, que alimentan
el abismo de no tenerte,
de no ser más, la luz que buscan tus ojos,
la sed de tus labios.

Cruel y despiadado destino,
que un día nos puso frente a frente.
hasta perdernos.

Leslie Mansilla
Guatemala,C.A.

Sombras

Intento cada vez y una vez más
intento caminos de arena,
y mis pasos ya no están;
entre mis dedos se disipan
tus ojos, como nada
y,
yo, yo soy arena.

Ya no tengo dudas
tengo remolinos en el alma
estoy constante y vacía
estremecidos mis huesos
se hacen polvo hasta el polvo
y,
despierto…, sin mi.

Quiero irme
y permanezco
en la prorroga, en la espera,
en el beso agonizante
en la terneza
y,
el olvido.

No maldigo ya tu estampa
ese personaje de identidades multiples
que ahogo en el inmenso mar
de lágrimas profundas;
de noches eternas,
de insomnios perdidos.
y,
yo, yo soy mar.

Atrapada
en paredes de cristal
veo tu sombra,
cada recuerdo
que es falso;
como tu
y,
yo, que no existo.

Petrifico el suplicio de tu imagen,
en un poema simple,
un poema que de nuevo vuelve
en un tormento etéreo,
en el eco de tu voz que ensordece,
mi conciencia lúcida
y,
complice de ti.

Porque no se olvida
el alma de la vida
de la entrega
sin fronteras
que desata
el inmenso
amor que resucita,
y,
yo, yo mientras muero.

Leslie Mansilla
Guatemala, Centro América

Soledad

Me gustan los claros y oscuros de los cielos al atardecer,
me gusta el frío que trae agua entre sus manos y en forma de brisa, me besa la boca.
Me gusta escuchar el eco del canto de las aves que llaman el invierno, cogiendo en sus nidos el calor de sus alas.
Me gustan los libros viejos y el olor de sus páginas gastadas.
La voz suave de la conciencia que sugiere un café.
Me gusta sentir el verde que moja, en la planta de mis pies, cuando paseo descalza en el jardín.
El silencio de mi boca, la poesía que danza, que acaricia.

Me gusta vivir esta vida que pasa y deja su rastro en mi piel,
las lineas curvas que definen la risa, el llanto, la incertidumbre y la calma.
Lo palpable y lo que puedo sentir.
Amo, sobre todo el respiro profundo que devuelve la calma,
que detiene el tiempo en un latido y en forma de versos vuelve a mi.

Me gusta el aguacero que anuncia a voces que se acerca;
el canto del buho que vuela y se esconde, los ojos de la noche sobre mi.
Sentir que soy tierra, empaparme el alma, ensordecer la tormenta con mi tempestad.

Me gusta la soledad, los tatuajes que ya son cicatrices, señales que dejó el olvido, la melancolía, el amor.

Leslie Mansilla
Guatemala, Centro América

Solo digo…

Hoy tomo el riesgo de decir lo que una mujer selvática no puede callar, en pleno uso de mis facultades de bachiller ignorante y desde la ridícula postura de una mujer que se atreve a pensar, (como me han señalado, alguna vez) alzo la voz a punta de pluma.
Como una protesta a lo que sea que sea, tiene a todo el mundo mal de la cabeza y aún más preocupante, del corazón.
¿En qué momento el ser humano, osó creer tener la razón?, ¿en qué ley basa sus conceptos de justicia e igualdad?, ¿quién es el perfecto que decreta y avala que está correcto que una mujer escupa a la cara de otra persona para hacer valer sus derechos?, “siendo éste el menor acto de cordura entre otros que por pena ajena y respeto a la integradad femenina que me exije compartarme como una dama, prefiero no mencionar” (derechos que según mis retrogrados conceptos, quizá) permiten una nueva era de libertinaje y una generación perversa sin conciencia y responsabilidad social.
El colapso de la tierra, del mundo, es el aumento de iniquidad.
En la cadena alimenticia del pecado y el desorden siempre habrá alguien ocupando un último lugar.
“Pero claro”, como hablar del pecado a un mundo que no tiene infierno, ni cielo, ni demonios, ni Dios. Es un mundo con una fe postiza, una fe que habla de si mismos y la arrogancia de sentirse capaces de alcanzar por si mismos una eternidad, y que va, una eternidad es demasiada ciencia ficción, reduzcamos la capacidad de pensamiento a una vida plena en esta tierra, donde todo absolutamente todo lo ilícito, es normal.
“La revolución mundial de una sociedad sin eternidad”. Porque es de ignorantes ilusos considerar que pueda existir un ser supremo que nos permite respirar, un ser que de la nada hizo todo lo que podemos ver y palpar, un ser que ordenó la tierra cuando solo era un vacío y un caos, un ser que tuvo en poco ser Dios y decidió tomar forma de hombre para entender nuestra naturaleza de pecado y por amor morir como nada en una cruz.
No existe esta teoría en ninguna universidad, no como una alternativa a la humanidad…, es más fácil decir que venimos del mono, “y dejarnos llevar por ese instinto animal que todos llevamos dentro”, que pensar en un ser perfecto que nos creo a su imagen y semejanza y exigirnos día a día alcanzar esa estatura de perfección.
Que si en un principio Dios no hubiese hecho todo en un orden divino, en balde entonces la ley en el corazón, en balde entonces el amor, en balde la razón que por dentro nos sacude y nos advierte que estamos haciendo las cosas mal.
Estas palabras que hoy escribo se harán polvo, como mis pensamientos un arenal, nadie se acordará de lo que digo, algunos me van a odiar, otros a lo mejor con suerte levantan la mano y dicen yo también pienso igual…

La verdad de este texto, es que de nada sirve la poesía, el arte, la música y todo lo que podemos crear si nuestros principios, nuestros valores se basan en un mediocre y pobre consejo de seres humanos sin la ley de Dios en sus corazones, sin el celo de decir “no al aborto” y en vez de matar, restaurar, en vez de acabar con una vida, recuperar dos, la madre y el hijo que ninguna culpa tiene de venir como sea que haya venido a existir.
Porque la chica que aborta, se saca un apuro de la panza pero no del corazón…
Padres, maestros, guías espirituales y de la moral, personas que tenemos un alcance de pensamiento más allá de lo común, que la vida nos ha dado la oportunidad de desprender el fango de la ignorancia de nuestros pies, por favor, no nos podemos callar.
Seamos prestos a la sabiduría pero no la terrenal, no a los dichos de los sabios que ya están muertos y yacen en sus tumbas quizá, o el gusano y la polilla les volvieron polvo.
No, porque todo es temporal, todo tiene un final como la zarza en el desierto, perecerá y todos por igual.
El tiempo en esta tierra es muy corto, alcemos nuestros ojos que aunque están en nuestras cuencas no nos pertenecen, en ellos existe no una ventana solo al alma si no al universo entero a un universo que ni Buda, ni Mahoma, ni la mente más brillante hubiese podido formar.

Que si dices con tu boca, “Vida”, vida entonces tendrás.
Que si existe Dios, ¡Mira que si existe!… Dios no es más que la piedra angular que separa el bien del mal, por eso el engaño denso de las tinieblas, para que el panorama sea oscuridad y no poder distinguir la limitante que difiere lo que es permitido, de lo que conviene, de lo que edifica y de lo que puede esclavizar un pensamiento a la rebeldía sin temor a errar, considerando el libre albedrío como libertad.

Las mentes de muchos están dormidas, sumergidas en lo que el sistema quiere hacerles pensar, o mejor dicho… No pensar.

Desconéctate un poco de la nube, de la red, camina, respira, cruza una mirada, baila bajo la lluvia, siente como el agua revive tu alma y acaricia tu cabello mojado, salta sobre los charcos, respira el aroma de una flor, alza tu manos y da las gracias por la vida, por lo bueno y lo malo que has vivido, grita que perdonas y que puedes amar… A eso yo le llamo libertad.

Luego, conéctate de nuevo al sistema a ver si no sientes asco de la humanidad… Pon el noticiero en las mañanas y verás como dejas de dar gracias por el sol que te alumbra y te permite ver a los que amas.

El mundo se está yendo a la mierda, escapa… No te dejes engañar.

© Les Mansilla
Guatemala,Centro América

Agradezco a Letras & Poesía el privilegio de colaborar con tan bello proyecto literario.

a través de Orgasmo

Bancarrota

No teniendo en poco los días pasados
aquellos, cuando a penas la vista alcanzaba los sueños perdidos de una niña trepada en su árbol, cómplice del atardecer, con el otoño eterno que cautivó mi alma y pintó de ocres mis versos.
Desde entonces, atrapada en el arte de una obra sin nombre, en la desnudez de un gran David con pies de un Hércules frustrado, en la incógnita mirada de un retrato opaco sin vida, me halle completa en una poesía.
Las agujas que llevan a cuestas el tiempo, han atravesado alguna vez mis pasos, abriendo zanjas en mi andar.
Las lagañas de los ojos advierten un caudal.
Hijos, padres, hermanos, amores, todos ellos han dolido, no ha quedado ninguno sin su lanza, sin su pico que desangra.
Los amigos…, Pocos son y, no los de risas y fanfarrias si no los de aguante hasta el llorar.
Mentiras como piedras que arden en las plantas de los pies me he hallado, como rayos de un sol empecinado en tierra árida fueron los engaños.
He sangrado versos que han mojado la tierra, naciendole tulipanes de rojo incandescente, amantes de la noche, del silencio y del café.

Hoy, no teniendo en poco, el sepulcro que reclama reflexión de los seres que aún llevo aquí en mi sangre. La niñez, que como estrella fugaz se ha marchado al firmamento con un puñado de deseos a cuestas.
El árbol aquel que arrulló mis tristezas cuando no sabía decir con madurez lo que no, lo que nunca.
La risa del abuelo, la californiana, los libros, el baile del vals, la merienda esperada y el olor a hogar que tantas veces me abrazó.
Las noches de insomnio, los versos tímidos, los desesperados, los tristes, los soberbios, los simples y los enamorados.
Las musas, el perfil griego aquel, la sombra poética que refleja a contra luz mis pensamientos, los libros que hablan y miran y tocan.
Sin tener en poco tanto y tanto, “Me declaro en bancarrota”.

Ya no puedo más seguir gastando insonmios, susurrando versos, no puedo más hablar de arte y poesía.
No puedo porque no puedo derramar el coágulo que desde el alma brota, no puedo más teñir mis días con palabras sin tiempo, sin muerte, sin vida.
Estoy harta de volver a la mirada profunda de aquel hombre que amé como a ninguno, que desgarró mis carnes y cubrió de hielo mis heridas. Estoy harta de la hipocresía.
Estoy hasta el límite del mismo cielo que me inspira de decir tanto y no decir nada.
Estoy que vuelvo todo hasta las entrañas del hedor profundo que emana del pasado.
Tengo un Dios que no se cansa de leerme, de mirarme e ignorar por gracia todas mis debilidades, tengo un Dios que calla cuando callo y habla cuando hablo. Un Dios que no es de palo ni de cuentos ni leyendas, un Dios que es espada, que es trueno, que es nube y es fuego, un Dios que es escudo y también es estandarte.
Cómo entonces puedo no sentirme vana. Si como perro que vuelve a su vomito son mis versos que insisten en lugares muertos, desolados de donde he sido desterrada.
Necia e insensata me he visto en el espejo, me he arrancado la ropa y me he dicho a gritos, “por favor ya basta”.
Ya no hay más un árbol que arrulle, lo que no, lo que nunca.
Ya no hay deseos a cuestas ni bailes de vals.
Ya las agujas del reloj no pueden más… El tiempo, el tiempo está cansado, la tierra está gimendo un final.
Muertes, llantos, gritos, injusticias, perversiones, y yo aquí, pariendo versos sin sentido sin final.
Me he asqueado un poco más, al ver que mis ojos quieren llorar, al ver mis manos que no quieren soltar lo mío, lo propio y eso es vanidad.
No quiero aplausos en un teatro, no quiero fama ni dinero, quiero hablar lo sensato, quiero hablar, lo que importa, lo que Dios dice cuando hablo, lo que calla cuando callo.
Porque mi alma necia quiere no callarse y mi espíritu ruge desde adentro…

Me declaro en bancarrota.

Leslie Masilla
Guatemala, C.A.
#SunsetPoet