Nos Perdimos

Tiramos los dados a suerte,
nos ganó el dolor,
con la cobardía de frente
bajamos las copas
y en nuestros ojos
el miedo ardiente,
quemando nuestras miradas,
arrancó lo que quedaba
de los dos.

No dudaste en escupir tu odio,
calcinando mis entrañas
que te amaron con la vida.

Con el alma entre los dedos,
desafiando la verdad al abismo,
lanzamos nuestro sueño
de abrazarnos para siempre,
dejamos en pedazos el amor.

Trizas de verguenza
fueron los días sin tenernos,
solos,
callados,
buscando la muerte
ansiando no extrañarnos,
volvimos una y otra vez al mismo lugar,
a la canción triste,
a la madrugada,
al gemir que en un orgasmo llora…

Las horas infinitas, infinitas…
Las notas de un violín que no calla,
embriaga cada noche nuestra ausencia,
rehusandose al olvido
que me arrastra al vacío que dejaste aquí,
aquí en mi pecho.

Debiste dejarme, debiste no tenerme…
debí abandonar tu fantasma,
asesinar nuestros días
ocultarte de mis versos,
estos versos necios, que alimentan
el abismo de no tenerte,
de no ser más, la luz que buscan tus ojos,
la sed de tus labios.

Cruel y despiadado destino,
que un día nos puso frente a frente.
hasta perdernos.

Leslie Mansilla
Guatemala,C.A.

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Sombras

Intento cada vez y una vez más
intento caminos de arena,
y mis pasos ya no están;
entre mis dedos se disipan
tus ojos, como nada
y,
yo, yo soy arena.

Ya no tengo dudas
tengo remolinos en el alma
estoy constante y vacía
estremecidos mis huesos
se hacen polvo hasta el polvo
y,
despierto…, sin mi.

Quiero irme
y permanezco
en la prorroga, en la espera,
en el beso agonizante
en la terneza
y,
el olvido.

No maldigo ya tu estampa
ese personaje de identidades multiples
que ahogo en el inmenso mar
de lágrimas profundas;
de noches eternas,
de insomnios perdidos.
y,
yo, yo soy mar.

Atrapada
en paredes de cristal
veo tu sombra,
cada recuerdo
que es falso;
como tu
y,
yo, que no existo.

Petrifico el suplicio de tu imagen,
en un poema simple,
un poema que de nuevo vuelve
en un tormento etéreo,
en el eco de tu voz que ensordece,
mi conciencia lúcida
y,
complice de ti.

Porque no se olvida
el alma de la vida
de la entrega
sin fronteras
que desata
el inmenso
amor que resucita,
y,
yo, yo mientras muero.

Leslie Mansilla
Guatemala, Centro América

Soledad

Me gustan los claros y oscuros de los cielos al atardecer,
me gusta el frío que trae agua entre sus manos y en forma de brisa, me besa la boca.
Me gusta escuchar el eco del canto de las aves que llaman el invierno, cogiendo en sus nidos el calor de sus alas.
Me gustan los libros viejos y el olor de sus páginas gastadas.
La voz suave de la conciencia que sugiere un café.
Me gusta sentir el verde que moja, en la planta de mis pies, cuando paseo descalza en el jardín.
El silencio de mi boca, la poesía que danza, que acaricia.

Me gusta vivir esta vida que pasa y deja su rastro en mi piel,
las lineas curvas que definen la risa, el llanto, la incertidumbre y la calma.
Lo palpable y lo que puedo sentir.
Amo, sobre todo el respiro profundo que devuelve la calma,
que detiene el tiempo en un latido y en forma de versos vuelve a mi.

Me gusta el aguacero que anuncia a voces que se acerca;
el canto del buho que vuela y se esconde, los ojos de la noche sobre mi.
Sentir que soy tierra, empaparme el alma, ensordecer la tormenta con mi tempestad.

Me gusta la soledad, los tatuajes que ya son cicatrices, señales que dejó el olvido, la melancolía, el amor.

Leslie Mansilla
Guatemala, Centro América