Poeta (parte II)

Siento celos de tus olas ¡Oh poeta!,
celos del cálido sol que se posa
sobre tus versos desnudos,
dorados,
vestidos de atardeceres.

De la arena que ardiente reclama
el fuego en tus letras,
cuando te plantas como palmera
frente al inmenso mar
que seduce
tu alma.

Siento celos del cielo que te cubre
y refleja en tus ojos la inmensidad
de la inspiracion que baila
con el vaiven de las olas.

Celos me corren por las venas
cuando me bebo tus letras
y siento el temblor de tu puño
dando a luz al poema.

Celos de mis pupilas que ven tu silueta
como un dios sombra,
que esconde los rayos del sol en su ombligo
y entre caracolas encuentra su enredadera.

Celos de la noche, de la luna, de tus costas.

©Leslie Mansilla
#SunsetPoet
Guatemala, Centro América

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Frío Invierno

No apresures tu mirada
ante el séquito nocturno
que provocan mis andares titubeantes,
bajo el cielo que hoy llora sin consuelo.

No, no te manches las palabras
con excusas sedentarias,
esclavas de pasiones que agonizan,
del tiempo, del olvido y la venganza.

No, no te plasmes un recuerdo
en la memoria,
que acumule lanzas en el alma
y desangren la semblanza
de aquel amor que hoy se marcha.

No mendigues el respeto,
que ciego y sordo te mira y oye,
porque hollín y lama se volvieron
las palabras tan soberbias
disfrazadas de promesas.

La metáfora más triste plagó mis días de amargura,
destilando tinta de mis dedos como sangre fría, agria, sin vida.

No apresures tus ojos a mi alma desnuda, que me han nacido alas
y entre riscos me he hallado
sin consuelo,
en el soliloquio de mis versos
invisibles que reparan cicatrices.

No voltees la mirada ante la llama que perdura
ardiente aquí en mi pecho.

No te atrevas a decir, (…)
sin sentir la congoja de estas letras que te empañan,
consumiendo la embriaguez de tu mirada.

No te atrevas a decir mi nombre,
a pisar la escarcha de mi llanto
que cubrió tu perfil griego
de sombras
y nuestra historia,
nuestra historia cubrió de hielo.

Les Mansilla, Guatemala, C.A.
#SunsetPoet

Banco de Melancolías

He recurrido al tiempo, ese que no depende de marcas para ser impávido en su andar.
Ese que nos da la eternidad en un recuerdo y en un suspiro encierra el misterio de toda una vida.
He hallado en él, un banco de melancolías, todas ellas con nombre propio y muertes dignas.

Las más hermosas vestidas de primavera, sonriendo desde el cielo.
Las mas oscuras, los días tristes, sin vida que a ciegas con la muerte aposté.

Melancolías que exigen un poema, que esperan la soledad de la noche para seguir andando bajo la luna.

Con estilo de realeza o en estropajos de un otoño olvidado en el noviembre aquel, cuando entre amores gatos aullaba en el tejado, palabras tristes de amor.

Melancolías que mojan las noches de rocío y empapan los párpados de lágrimas algunas veces cansadas y otras agradecidas.
Melancolías que llaman desde un lugar lejano, entre llanos donde el atardecer descansa y nacen versos.
Melancolías que descansan silenciosas en el corazón.

Les Mansilla

Exilio

Volver al pasado no es congruente para el alma,
no en circunstancias de amnesia selectiva,
donde recordar es vivir y yo prefiero la muerte.

Volver al pasado es tenerte de nuevo,
consentirte en mis sueños
despertarme contigo
y beberte en el café de la mañana,
imaginando tus besos en mi boca, en mi frente…

Volver a tenerte es volver a la incertidumbre de un destino sin suerte,
de una promesa falsa; de palabras sin peso ni gloria,
es el llanto y el dolor, es la culpa y la indignación;
es la desnudez y la vergüenza, la insania y el desdén.

No, no quiero volver a verte, en la profundidad de mi alma
frente al espejo;
en la canción triste de un violín que canta cada noche
como esperando tu regreso.
No quiero volver a decir tu nombre, ni susurrar en silencio que aun te amo,
no quiero encontrarme contigo en los pensamientos complejos
y tampoco en los discretos; en los claros y oscuros que dibuja tu recuerdo tras la sombras en mi inconciente que a veces aun te piensa.

Quedate quieto, inerte en el pasado, sin vida sin respiro sin eternidad,
colgado en el museo del olvido, hasta que el otoño aparezca y arrastre consigo todo lo viejo, lo podrido, lo estéril.
Quedate allí, mudo, plasmado como un tatuaje en las ruinas de una ciudad derrotada.
Que los versos te cubran y por fin me olvide de ti, que suba la marea y desaparezca tu rastro.

Que el amanecer traiga consigo una página en blanco,
donde tu ya no existas, donde mis letras no recuerden el camino
que conduce a tu mirada.

Leslie Mansilla
Guatemala, Centro América
#SunsetPoet

Fue Tu Mirada

En tu mirada volvió mi aliento
tus palabras, suaves caricias,
entre alas matizadas esculpes mi alma
con gemidos anhelantes te deseo.

Deseo tu boca en mis espacios ardientes
tus besos tórridos en mi piel,
efluvias fragancias que devuelven la vida,
el suspiro
la paz.

Leslie Mansilla / Sunset Poet
Guatemala, C.A.
Marzo 2017

Rocío del Cielo

Levantaste un muro y ante muro alrededor mío, me cubriste con la fidelidad de tus brazos, escudo fuiste ante mis enemigos, alzaste bandera por mí en mi lecho de muerte y desesperanza. Susurraste a mi oído: “yo estoy contigo”, y cada noche no te fueron ocultas mis lágrimas.

¿Cómo no he de alzar mi rostro cada mañana y contemplar tu gracia?
¿Cómo no abrazar el toque invisible de tu misericordia?, si es por ti que vivo y hoy respiro.

¿Cómo no decir de ti que eres grande, que eres fuerte y poderoso? Más que mi mediocre y humana voluntad.
Si metiste tu mano en el sol y de la oscuridad de mis temores me sacaste. Con tu palabra me sustentaste y con tu amor me restauraste.

Tu amor, que es como ningún otro en el universo, tu amor sobre la cruz, sobre el infierno que venciste, sobre la muerte que te tiembla.

Lavaste mis heridas, secaste mis lágrimas y me llamaste hija.
Mi vida es poca para entregarla en pago y esclava por amor no alcanza para adorarte con la profundidad de mi alma. Todo mi ser te alaba y rendida ante ti, me postro para decirte:
¡GRACIAS!

Leslie Mansilla
#SunsetPoet
De mi poemario: “Rocío del Cielo”

Tu

Te escribo con la tímidez de mis manos
al rozar el velo nocturno,
que me separa de ti.

Temblando de miedo te escribo,
para no olvidar esta noche.

… En un sueño te ví.

Estabas allí parado frente a mi,
en vez de manos tenías alas
y tu mirada era como el otoño de mi atardecer.

Tus labios
me deseaban ansiosos
y mi besos tenían sed de ti.

Caminé despacio
hasta enredarme entre tus brazos,
y sin decir una palabra
aferrada al calor de tu cuerpo,
besaste mi frente
susurraste… “Estoy aquí”.

He pedido al cielo,
que se detenga el tiempo,
en la eternidad de tus besos,
en la poesía que acaricia tu pecho
y el roce de tus manos que como rios
recorren mi cuerpo.

En el respiro y cálido verso
que me despierta
con un suspiro en el alma
y tu nombre besando mi boca.

Quedate conmigo,
no te vayas ahora ni nunca,
quedate aquí,
entre mis sábanas tibias
entre mis suaves caricias
que arrullan tus sueños
hasta el amanecer.

Leslie Mansilla / Guatemala, C.A. 2018
#SunsetPoet

Un Amor Sin Título, Ni Final

Este poema es un tesoro invaluable para mi alma, estoy agradecida con la vida cuando lo escucho y entiendo que todo lo que vivimos es necesario, aunque a veces sintamos que no podemos resistir.
Joseph Samuel Crane le ha dado vida en este video que les comparto.
Les invito a escucharlo y a apoyarnos con este proyecto que a penas esta que empieza.

xx

Un Amor, Sin Título, Ni Final

Mírame, sigo acá… contemplando la sombra de tu ausencia bajo la luna,
hablando al fantasma nocturno, este que se apiada de mi
y se niega a abandonar la locura de no querer dejarte ir.

Una vez más escribo una poesía con tu nombre por título
un título invisible, una vez más mis letras sangran tu recuerdo,
y mi alma me agradece que te llame, mi amor.

Mis días, bautizados de lágrimas saladas
Y la sabia de mi huesos que aun te tiemblan,
con el aguacero de mis versos que se esconden de ti.

Las canciones que te nombran, me cantan sin piedad
los sueños como enredaderas me atrapan en tu piel;
el inmenso sentimiento que te llora cubre mi cielo y me llueves sin cesar.

Me llueves como gotas espesas que queman mi rostro,
las cicatrices que no olvidan supuran el dolor de no tenerte;
empapas de ambigüedad mis letras que te extrañan y te quieren olvidar.

Te he escrito una y mil veces que te sigo amando, como el día aquel que coincidimos;
como los días que eternos se han quedado, cuando entregamos sin medir.
Te he escrito sin contexto, sin pensar.

Una vez más dejo un final abierto, con puntos suspensivos que temen un jamás.
El rastro de mi tinta una vez más inmortaliza la historia,
una historia que un día habló de ti y de mi.

Mansilla Les
#SunsetPoet
Guatemala, C.A. 2018

La cigarra y yo

— ¿Estas triste?, pregunta la cigarra.
«Aquella misma que me cantó la noche triste y el claro de luna, en un poema anterior»
— No, no lo estoy…, le respondo en un susurro, sonriendo un poco.
— ¿Que haces despierta entonces?, siempre que te encuentro en el balcón, es porque lloras aquel amor…
¿Es que acaso ha vuelto?, me pregunta con espanto en sus ojos.
«Quedo en silencio un momento, mientras recuerdo esas noches eternas sin sentido, sin el…, intentando buscar dentro de mi el suspiro y el sollozo que no podían soltar y dejarle ir»
— No, el está muy lejos ahora… tan lejos que ya no escucho el eco de su voz.
«Un leve suspiro me corta el aire, veo mis manos y me pregunto si ya ha sanado mi piel, la enfermedad de sus tibias caricias, caricias que solo puede imaginar, como un poeta y loco tal cual Nietzsche tantas veces me lo replicó.
Acaricio mis hombros desnudos y me abrazo.
Ha sido el abrazo mas sincero que he recibido hasta hoy.
La luna esta hermosa y las estrellas se han vestido de gala, esperando esconder su rostro detras de las primeras lluvias de invierno»
— ¿Lo extrañas?… no, no me respondas Les, te vi tantas veces llorar su nombre que me desangra el alma, tan solo imaginar que tu respuestas sea, un si.
« Y es que tan mala suerte pensé haber tenido, al verme en este cuerpo horroroso y con esta voz tan gravemente fatal… una cigarra, una solitaria, triste y nocturna cigarra. Pero soy afortunada de contar con Les, siempre tengo un rol importante en sus mas intensos versos, en sus mas oscuras noches donde mi espantoso canto le recordó que seguía viva»
— No, ya no lo extraño… de hecho, dejé de extrañarle cuando dejé de esperarle. Aunque nunca sentí recuperar mi vida de nuevo, me acostumbre a vivir sin el, a despertar sin el verso que tejía para el, un buenos días.
«Quedo callada, las lágrimas de nuevo… ya no las evito, ya no castigo mi dolor, prefiero que termine su labor en mi alma y salga como tenga que salir…
Cigarra majadera, tenía razón, era mejor no responder.»
— “Y vamos volando, sin alas, y vamos restando silencios…, si no me despiertas, te debo este sueño”, tarareo la canción.
«Es una madrugada hermosa, y tengo la mejor compañía, mi cigarra nocturna y de hermosa alma.
Me apetece ya un café… ya casi es el nuevo día que tanto esperé…»
— Esa canción es hermosa Les, sigue cantando…
— Sabes pequeña cigarra…, gracias.
— No agradezcas Les, vive; vive y ríe, vive y conquista, vive y sueña, vive y ama… has lo que carajos quieras pero vive cada momento sin importar la opinión de los demás.
La vida es muy corta y el tiempo no siempre es amigo.

©Leslie Mansilla
Guatemala, C.A. 2018
#SunsetPoet

Óleo de ti

Hoy no escribo un poema, hoy plasmo en el lienzo de la vida un final.
Razgo la terneza de tu mirada que me cautivó y en el sueño lucido de la madrugada escupo el tiempo retrasado que no supo nunca decir adios.

Voy a olvidarte, hoy lo supe; supe que porfin había llegado el momento.

Tuve una visión…

Vi un camino escaso de esperanza, al final alumbraba una luz resplandeciente, esa luz de la que hablan aquellos que han estado al borde de la muerte.
Supe que debía caminar hasta alcanzarla, sin titubear.

Hace mucho que dejé que te fueras, pero yo nunca me fui de alli. No sabia como hacerlo, era difícil abandonar el lugar donde te amé.

Y estabas alli, justo en ese momento, te vi… bajo un cielo hermoso estábamos allí parados, a la sombra de un árbol gigantesco de grandes ramas con hojas azules y violetas, un árbol de tronco muy grande y viejo; tu perfil griego se dibujaba sobre mi ser, y aunque mi alma temblaba y mis huesos sentian el quebranto de un jamás, supe entonces, que debía dejarte, que debia abandonar mis versos tallados cada día con el dolor de tu ausencia y decirte adiós.

Eleve mi rostro al cielo y agradecí la vida, agradecí el atardecer que una vez más estaba conmigo, los rayos tibios del sol acariciando mi rostro y secando las últimas lágrimas que por ti derramaba, lagrimas resentidas, verdugas de mis días, de mis noches sin ti.

Con un beso a tu recuerdo, y un verso sin remedio, suspiré…

Di la vuelta y colgué la tristeza, la nostalgia, la melancolía, el susurro entre las hojas que dispersas caían de sus ramas tristes.
Te dejé, me alejé; perdí tu olor entre las rosas que adornaban el camino, el ruido de las aguas de las cristalinas cascadas ensordecieron el eco del pasado, de tu voz.
Con pasos lentos caminé, dejándote lejano, ajeno, sin mi.

Fui entre otoños recogiendo de apoco los pedazos de mi, que aun estaban dispersos, la poesía herida, el verso muerto, la sonrisa, la fe.

Agrietada y aun con algunas heridas supurando tu nombre llegue hasta el final.

Todo parecia un sueño, pero mi lucidez me advertía que no lo era, todo fue real; tú, yo, las hojas, el otoño, el amor, el llanto, el adiós…

Vi frente a mí una puerta inmensa muy pesada, con cerrojos grandes, de madera pura, aún guardaba el aroma fresco del bosque; una puerta sin retorno, mi alma lo sabía y mi corazón también.
Sin dudarlo, sin vestigios de culpa ni despecho, la cruce.

No le debo nada al pasado, todo lo di.
Amé sin medida alguna, todo lo entregué.
Y si aún quedara algún saldo pendiente, estoy segura que Dios será mi juez.

Si acaso el amor asomara su rostro como espejo del ayer, serás únicamente un recuerdo, un retrato en la pared. Una obra de arte abstracta, inerte, sin vida, sin respiro, solo un sentimiento desahuciado a morir en el instante mismo en que dando media vuelta me aleje de ti.

Seras solo un óleo, un poema muerto, un verso sin mas que decir.

Leslie Mansilla (Sunset Less)
GUATEMALA, C.A.
MARZO 2018

Imagen con Derechos Reservados De Autor.
Óleo de Guadalupe Figueroa
Tema: “De olvido y piedra”.