Estoy aquí,
temblando de miedo
porque tus ojos no secuestren
mi amor constante;
porque tu boca no cautive,
mis sueños solitarios.

Por quererte como te quiero,
aqui, conmigo
cercano…,
entre mi alma y mi suspiro.

© Les Mansilla / Guatemala, C.A. / Sunset Less

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Esquizofrenia parte III

Es difícil encontrar la inspiración,
en una escaramusa de tragedias emocionales,
donde la razón ha dejado caer al suelo
toda posibilidad de reconcialición,
entre la estática manera de perder la mirada
en ese abstracto pensamiento, de colores sicodélicos
y la cordura de un alma madura y sensata en lo sensato.

El frío que entra por los pies,
haciendo remembranza de que aún habito en la tierra,
congela cada paso que entre la niebla se pierde,
disipando así también las nostalgias, las vagas nostalgias…

La autocrítica que castiga, ha guardado silencio.
Hace días no le escucho lanzar palabras al viento,
en mi caja neuronal;
amordazado también el verso, frustrada está mi poesía,
atrapada en una esquizofrenia literia, fumando madrugadas
solitarias, silenciosas… oscuras, apáticas y cafeinadas.

Entre un amor imposible y la insania de querer alcanzar el éxtasis,
bailo con la luna, mi bella luna; creando ecos,
mis delirios fantasmales en el deseo desesperado,
de sus caricias en mis pieles que se tornan grises entre las sombras;
caricias invisibles, que amanecen como escarcha en pleno invierno.

Una vela encendida mi única compañía,
en una habitación astiada de gemidos solitarios,
como una tumba blancusca,
testiga de unos sueños dormidos,
que secuestran mis insonmios gastados.

©Leslie Mansilla / Guatemala, C.A. / Sunset Less

Esquizofrenia Parte II

Pasos ligeros bajo el cielo intestado de nubes; heladas, oscuras y espesas.
El viento frío me ha helado la nariz y ha enredando mis cabellos rojos, desteñidos, resentidos.

La música, intentando sacudir cualquier pensamiento reactivo,genera un éxtasis plasmático; incapaz de resolver la mínima atención a los seres animados que, como siluetas, activan mis sensores cognitivos; impacientes por apagar la luz, por descalzar las penas, arrancar de un tirón los botones desmarañados de destrezas inmesurables, de locura ancestral,de habilidades testarudas; afanadas en alcanzar la cima.

Al fin…, el silencio que apacigua al pensamiento, al delirio. El alquitrán emocional en una trova despechada de una guitarra vieja que canta y acaricia. Los párpados que, cansados, permanecen atentos a la mirada que trasciende las eras, los muros transparentes del pasado.

Me abrigo de recuerdos, de olores que aún permanecen en esa memoria selectiva que, orgullosa y precabida, ha guardado para darme una velada como pocas a mi alma vieja, mi alma intensa, necia…, acompañante.

Continuará…
Hasta el recato, la mansedumbre y la paciencia.

Les

Esquizofrenia Parte I

Arritmia; revolución cardiaca, procesos inteligentes que stalkean el miocardio, acosando el razonamiento necio, inconsiente.

Al volante de la vida, abandonando lágrimas en cada esquina se levantan rumores de un amor. Tan solo eso, rumores….

Dos GB de espacio atorados de poesía, de alma, de esencia con aroma a café mañanero, a tertulias desveladas con la disimulada soledad.

Un beso con intenciones ocultas, frustrado, miedoso, desconfiado.
Caricias tímidas, que se esconden sin ropa interior detrás del velo de la noche que disipa toda posibilidad de descaro pueril e inconstante, variante; según.

Treinta y dos segundos, novecientos pensamientos; un nombre, el mío; una variante, la vida ; un factor común, la muerte;
la esquizofrénica manera de tomar el teclado y no detenerme hasta gastar los dedos ansiosos, moribundos en decadencia por gritar lo que se atora en el anillo de Schatzki, allí donde también guardo el agridulce sabor a venganza, a frustración.
Entre el bien y el mal que nos distingue como humanos, dispuntando desiciones entre dos mundos, uno que quema y otro que nace.
Vagando en las profundidades de las meninges, febriles.

Cediendo el paso a la cordura, a la sonrisa perfecta, a la mirada serena y a la palabra precisa; dando un apretón de mano y una apariencia de enterza, como debe ser.

Continuará…

© Leslie Mansilla / Guatemala, C.A. / Sunset Less

La noche está helada
como muchas que me he quedado despierta hasta tarde
para escribir de ti, que te extraño, que te pienso,
que me es difícil enfrentar los días solitarios
que solo saben traerme recuerdos de lo que un día fue nuestro,
de lo que un día tuvimos en nuestras manos y le susurrábamos
palabras de amor.

Decir de ti que ahora estas lejos, es un dolor que se adhiere a cada letra,
a cada palabra que articulo intentando silabear tu nombre
en una colada de versos bañados de otoño,
versos que solo saben llevarte lejos, al compas del viento
que busca secar mis lagrimas, arrancarte del alma.

Mi poesía está cansada de nombrarte
agotada la sinalefa de mis suicidios constantes,
en cada verso que muero,
en cada prosa que desarmo mi retorica,
convirtiéndome en un trol del amor.

La locura agotada reposa bajo la sombra de mi necedad,
pasan las eras y la resistencia ante el curso de la vida,
desiste ante la mediocridad de tu mirada,
impaciente, menesterosa de tus caricias
me revuelco en el vómito de tu recuerdo.

He burlado los procesos profesionales del desamor
he desafiado al destino, me he parado frente a ti,
he desnudado mis carnes ensangrentadas esperando conmover tu aliento,
tu suspiro,
pero eres la estatua que perpetua mi fantasía, de cuento de hadas; en e felices para siempre
que se lanzó al vacío de la falsedad.

No existes, eres un sueño, un espejismo
el irreal delirio con el que desafío mi psiquis, mi ingenuo subconsciente
que aun cree que existe el amor,
en el tu y yo que dejamos varado en el insomnio aquel,
cuando nos hicimos amantes,
altero la realidad inventando que me amas,
cuando en una sobredosis de café te intento una vez más.

© Leslie Mansilla, Guatemala, C.A.
#InsomniosGastados #SunsetLess

Aquello que callo

El nombre de ese hombre, un nombre común… un nombre cualquiera,
no pienses que hablo de ese hombre, no, no es así.
Hablo de aquel nombre, del hombre que marcó mi vida.
De ese hablo.
De ese hombre que con sangre en sus venas,
y con miel en sus labios me llevó hasta la locura.

Y es que tú que me lees no se cuando ni donde, no cuestiones.
A lo mejor ya estoy muerta o quizá viajando en el mundo cumpliendo mi sueño, ese de coleccionar atardeceres.

Tu no me conoces,
tu no sabes de donde vengo,
no conoces mi rumbo,y tampoco a ese hombre.
así que no me juzgues, ni compliques tus neuronas,
en comprender esta historia.

Te diré que es un juego de ajedréz en un tablero viejo,
una obra de teatro sin cotejo,
un sepelio doble sin complejos,
es un testaferro herido, con reclamos añejos.

Haciendo uso de la vil tecnología, esa misma que acorta la distancia
y distancia cercanías… esta que como una revolución de cambio,
mantiene a todos con la frente baja y los dedos presos.
Hoy escribo este vendaval de letras que con el viento del invierno,
se colaron por la ventana, por donde me mira la luna,
que cada noche vela mi estampa mientras le escribo,
mientras le miro.

Predico en mis poemas un adiós desesperado,
un corazón que se suicida colgando del pico de un cuervo,
un hasta nunca que siempre miente y
un beso que llora sintiéndose indecente.

Y tu hombre, si acaso adviertes tu nombre y por casualidad me lees, no te airies;
la gente no sabrá que es a ti a quien le hablo…
no conocen tu semblante, no conocen tu baluarte, no como yo te conozco, no como yo se mirarte.

Anda, déjame plasmar la historia,
en la necedad de unas letras eternas,
no te sientas en jaque si te nombro,
ya hace mucho que dejé de desafiarte.

Ya no se si estoy demente,
ya no se si la inspiración se me ha vuelto loca,
o quizá es esa soledad que me provoca,
la estupidez desesperada de los versos,
de las comas, de los punto y comas
para alargar el adiós que no concibo.

Y no concibo que te vayas,
no porque te quiera más conmigo,
si no por la trágica comedia de ensuciarnos tanto, amando como amabamos y no entre comillas ni entre líneas, si no con invisibles caricias.
Y es que hasta la desencia salpicamos, de orgullo, de rabia, de insania y hasta de muerte.
No marcó ninguna diferencia a nuestra suerte.
La diferencia a esto que no varía,
que por más que pasen los meses, los años… será igual porque te equivocaste cuando te pensaste un desafío, siendo para siempre, eso que llaman, el amor de mi vida.

El duelo, ese del que todos hablan,
me causa carcajadas… es para la gente básica y esto si entre comillas, porque basta no conocer el amor verdadero para pretender un mantra y una terapia que convenza que no lo es y reconocer que no es eso que te clavas en el alma y que como un injerto,nace enraizandose hasta lo mas profundo de los huesos.

Y es que no pretendo que nadie lo comprenda, el amor es el amor, a la mierda la psicología la inteligencia emocional y la energía; sientes, entregas, decides… Amas.

**
Ayer, escuché tu voz,
te escuchaba decir mi nombre y como un eco resonaba en mis adentros
mientras construías un retórico castillo de virtudes y triunfos en mi ausencia,
la verdad es que lloraba, lloraba en silencio para no delatar que sangraba.
Te escuchaba, me conjugabas en tiempo pasado y yo… Yo como necia en el verbo de tu nombre persistiendo en el presente.

Ya pasará, es todo lo que a diario me repito.

Al fin y al cabo … Los poetas mienten, es lo que afirma Nietzsche, es lo que afirmas tu.

©Leslie Mansilla / Guatemala, C.A.

Te Beso

Cuando la noche cubra tu mirada
y el silencio alcance tus labios;
cuando sin permiso la niebla te abrace
y tu piel contenga el frío de la soledad despiadada, esa misma
que entre tus sueños me atrapa.

Allí en el rincón que me guardan tus brazos,
entre el suspiro y el gemir de la impaciencia
de acariciarme el alma, cuando me extrañas.

Entre el susurro discreto del deseo
que delatan tus pantalones vaqueros
y la pícara sonrisa que entre tus labios
dibujas y así me nombras.

Si lees mi poesía,
y de a poco, entre líneas
me quitas la ropa;
cuando mi esencia te bebes sediento,
en el recoveco de mis versos
y entre penumbras dibujas mi silueta.

Entonces, soy yo quien te beso.
Soy yo quien me entrego.

© Leslie Mansilla / Guatemala, C.A.