No habrá quien sobrepase la distancia;
quién haga pequeños los mares
y ensordezca el rugir de las olas
con versos anclados a su boca,
que declaren las verdades,
esas que discretas se dicen
cuando cae la noche.

Quedarán las raíces
arraigadas a los profundos pensamientos
que añoran el pasado
eso de lo que ahora huimos
eso de lo que escribimos.

Leslie Mansilla, Guatemala 2022

¿Qué escribir cuando todo me parece vano y lo divino, indigno de esta pluma que calza la soledad hace ya algunas décadas?
Sin consuelo en la penumbra del amanecer ni descanso en la callada noche.
Me he hastiado de la verdad de todos, de la realidad de cada día, de la cara dura de la desesperanza, de las amistades falsas, de las personas ácidas, sin amor.

De los que sólo saben ver con los ojos, de los que hablan sin decir nada y los que dicen mucho, sin medirse.

No me tocó la mejor vida, y cada día elijo esta, porque me permite escapar al boscoso mundo de las letras, que son raíces y también son hojas que se caen dejando desnuda el alma.

Leslie Mansilla / Junio 2022

Paradoja

Dicen que siempre se vuelve al lugar donde se ha sido feliz… Sería para mí este lugar, la poesía como una paradoja existencial, como un caudal de tristezas acumuladas que a medida que corren, en el sonido apasible de sus aguas traen el alivio, la libertad y la calma, lo que podríamos decir que es algo muy parecido a la felicidad.

Esquivo el dedo que me señala frente al espejo cada mañana, ante la mirada fría que me ha dejado el tiempo, ante el suicidio de aquella pasión que nació conmigo, ante la memoria de aquellos momentos que sin lugar a duda, tormentosos, estaban escritos en mi destino.
Esquivo la victimizacion y la auto compasión, por el odio a sentirme débil ante las circunstancias y al acumularse las horas, llueve el llanto como aguacero de mayo.
Pensé que podía pintar de colores algunos versos, pero me encuentro con los mismos claroscuros de media noche… Las mismas sombras.
Ser poeta o más bien, (para no ofender a los ilustres con la simplicidad de mi retórica), cuando se es alguien sensible, es imposible sitiar la melancolía, sin melancolía no hay poesía y sin poesía no hallo la felicidad.

Leslie Mansilla

Por mucho tiempo acudí a la poesía en un éxtasis de valor,
sumergida en cada verso, vaciando mi alma;
cara a cara con el dolor aprendí a no temerle,
desnudé mi cuerpo, mi esencia
y no temblé más que de frio,
el mismo que helaba mis entrañas,
dejando al descubierto todo de mí.

No hay otro sitio donde me sienta tan propia
como en la danza de las letras que armonizan
el poema que habla de mí.

Y aunque parece que el silencio me hace palidecer,
soy yo quien elijo, no estar siempre presente,
pero existo.
Soy madre, soy hija,
soy tierra y soy atardecer,
esclava de este pensamiento que no duerme,
a veces del necio que no despierta.

Como un castigo las madrugadas de psicosis moral,
el corazón berreando y el alma ensordecida.
Son entonces los versos
la calma en mis escondites.

No se debe en esta vida, negarse a la libertad
Cuando la libertad es morir en cada letra, en cada línea
Y al amanecer, volver a nacer.

Leslie Mansilla

En la tentación de permanecer despierta y el desasosiego de posarme sobre el lado izquierdo de mi cama, entrebusco en el rebusco de mis adentros, pequeñas esquirlas de añejos pensamientos, algo que decir.
La vida se acabará en un segundo y no podré decir más nada, la psicóloga de mis vagos versos quedarán inéditos en una eternidad vacía, escasa de poesía.
No sé inclinarme ante ninguna filosofía, siempre voy por mi propio camino.
No conozco entera la certeza, ni la prudencia, ni la acertividad de mis propias decisiones, cada tropiezo me avisa, que me he equivocado; cada insomnio, que algo me falta.
Me recato cada mañana de mis impulsos artísticos, esos que a veces pintan abstractos los colores en el alma, esos que combinan rostros con atardeceres y copas de vino con viejos amores.

¡Qué locura la mía! la de vivir dos veces cada día…  La vida invisible y la que todos miran.

Les Mansilla / Guatemala 2022

Y la percha de mariposas que jugaban a esconderse entre el sistole y el diastole,
migraron al abismo de mis pensamientos en pleno invierno; esos mismos que justifican con cada coma a conveniencia, la razón.

Desnuda como las letras que tallan
el poema del que ama ciegamente,
así la noche me espera.

Hoy quiero ir tras ellas,
sumergirme en la intensa llama que aun arde dentro de mí,
quemandolo todo.

Leslie Mansilla/ 2021

Se precisa el olvido

Me absorbe este hueco insaciable a deshoras…
Parchando el alma con vanas congeturas, que si el pasado vale la pena, que si el silencio es la mejor excusa para permanecer cobarde o la sabia postura de lo irremediable.

… Ya no tiene sentido  una respuesta,  solo tengo el ahora y el ahora me tiene presa entre las letras que relatan una verdad a medias, un futuro incierto y una imposibilidad de conveniencias.

Nada es seguro, más que el respiro que ahora contengo y el frío del invierno mío.

Los ojos se me han secado;
se han partido mis noches en pequeñas migajas como instantes vacíos.

No tiene caso traer consigo las memorias,
no conviene fijar el alma en la mirada de nadie, abrazar el suspiro que abandona cuando amanece la soberbia.

Es menester el olvido, antes que aparezcan las canas y se escape el respiro que en esta lugrube madrugada aun contengo.

Es necesario dejar de temblar de frío y encender la hoguera que abrasa los miedos; es urgente conjugar la vida en tiempo presente y dejar de lado el pluscuamperfecto pretérito pretexto que aun me amarra.

Leslie Mansilla, Guatemala 2021

Vulnerabilidad

Comienzo este texto escribiendo lento, diluyendo algunas comas que inquieren en la razón, la misma que de a poco se estanca y permanece en la indecisión del ser o no ser. Ser el día que aclara con la verdad al frente
o ser la bruma que nubla… Permanecer a salvo.

¿Y en qué consiste mi razón de este siglo, si no en la vida misma y la fragilidad del alma tras la cortina de humo que sugiere el temor?

Soy frágil de corazón y de pensamientos profundos, alma que anida la esencia de cada cosa, de cada persona, de cada ser.

No he aprendido a morir.

Leslie Mansilla, Guatemala 2021

Que hermoso es saber
que cuento contigo
y digo hermoso,
en el contexto de lo que esto significa,
porque no hay forma más bella
de saberte existente en mi vida,
que el respiro mismo al amanecer
cuando los rayos de luz,
traslucen en mi oscura soledad,
esta que a veces me conduce
a la desertes y la desmesura,
despojando mi entera capacidad
de sostenerme de pie ante la vida.

Les Mansilla
Guatemala, C.A. 2021